Buscando Espontaneidad

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viernes, 29 de enero de 2010

El prometido que no se olvida

En mi trabajo tengo un corcho donde pongo cosas personales. A mí no me gusta poner fotos o cosas del trabajo en él. Está lleno de boletos de conciertos a los que he ido, frases memorables de gente memorable y hasta un gorro que me dieron en el restaurante La Caravana por el cumpleaños de un amigo, al cual titulé como “El gorro del buen humor” (para los días de estrés en la chamba).

En el centro del corcho hay una pequeña frase que fue la primera que escribí en él, la cual dice “Nunca te olvides”. ¿Por qué “nunca te olvides”? Porque creo que es una frase que se aplica a todo. Me explico.

Cuando me den un trabajo nunca debo olvidar que lo debo hacer lo mejor posible. Cuando esté estresado y malhumorado nunca debo olvidar que hay gente esperándome feliz y no debo llevar mi mal humor, cuando me deje llevar por la rutina y no nutra mi relación como se debe nunca debo olvidar del hombre detallista que suelo ser y cuando no sepa qué camino seguir nunca debo olvidar que el bien debe ser mi único fin.

Pero hoy, la frase “nunca te olvides” la debo aplicar a una situación más, ya que el día de mañana pediré, formalmente, matrimonio a mi enamorada (o mejor dicho, ahora, mi novia). Entonces, hoy creo que cuando en el futuro lea la frase “Nunca te olvides” me deberé acordar también lo inmensamente enamorado que estuve el día de hoy de ella (mi futura esposa). Y es que no me engaño y me inmerso en un matrimonio pensando que todo será perfecto, eso no lo sé, eso nadie me lo puede asegurar. Pero lo que sí sé, de lo que sí estoy seguro, es que cualquier problema lo quiero enfrentar junto a ella, tenerla a mi lado y vivir atado a sus manos.

Entonces, desde mañana seré formalmente un “prometido” y le prometo nunca olvidarme…

1 comentario:

Anónimo dijo...

Genial tu post! hacen falta muchos hombres como tu, que sean capaces de gritar a los cuatro vientos cuando aman a su novia! =)