Buscando Espontaneidad

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domingo, 23 de octubre de 2011

En la playa (donde se despiden a los hombres)


Allí,
En la playa donde se despiden a los hombres,
Tus pequeños pies se mojan de orilla.

Tus dedos toman de la madera
Que sostiene al que se aleja,
Mientras el mar mece la balsa
Que aún no quieres soltar.

El ocaso de la playa te observa,
Como un dios testigo a la distancia,
Y tus ojos clavan en el roble que danza al son de la marea.

Sin embargo, como todo tiene un final,
Y es justamente por los finales que tus pies pisan esa orilla,
Tus manos, en un impulso que aún no logras comprender,
Dejan de sostener ese silencio lleno de flores.
En un abrir y cerrar de ojos
Ves lejos de ti lo que hasta hace un instante tenías
Muy cerca.

Ambos; balsa y cuerpo,
Se alejan en la distancia del horizonte,
Y el sol, a media asta, acompaña los dolores y el llanto
Que crecen como frutos en la hierba de granos ocre.

Dolida, porque sólo encuentras espacio para el dolor,
Te volteas y dejas el mar a tus espaldas.
Entonces, tus ojos se pierden en otro mar,
Uno que te esperaba para tomar de tu hombro,
Para prestarte el suyo,
Para darte un beso,
Para estar ahí,
Simplemente ahí,
Solamente contigo.

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